SABER SER AGRADECIDO
Carlos Mora Vanegas
Demos gracias a los hombres y a las mujeres que nos hacen felices, ellos son los encantadores jardineros que hacen florecer a nuestros espíritus. Will Rogers
Desde el momento mismo, que el Gran Arquitecto del Universo, nuestro gran Hacedor, nos dio la oportunidad de aparecer en esta dimensión, con el legado d vida que se nos proporcionó y disfrutarla intensamente de a cuerdo a nuestra misión de acuerdo al tiempo concedido, debemos estar agradecido, dar las gracias por el día a día que se nos permite seguir con vida.
Lo cierto, que el agradecimiento debe estar siempre en nosotros, manifestarlo en todo aquello que nos proporciona aprendizaje, afecto, sentimientos, logros, crecimiento , saber agradecer a todos aquellos seres que nos hay prestado un servicio, nos han dado la mano, ayudado en pro de nuestro crecimiento y sobre todo, con aquellos que nunca han esperado recompensa de nosotros,
Sobre el agradecimiento, nos recuerda, Ricaurte E. Saval R que este surge cuando una persona se siente en deuda con otra, porque le ha producido algún bien, le ha prestado un servicio ó le ha hecho algún regalo.
Las personas agradecidas se alegran por los bienes recibidos, los reconocen y están dispuestas a corresponderlos.
No se trata de devolver favor con favor, ni regalo con regalo, sino de sentir y expresar admiración y gratitud por las calidades humanas de quienes nos honran con sus dones.
Cada uno tiene siempre mucho que agradecer, y cuidar lo recibido es una forma de hacer evidente nuestro reconocimiento.
Entre los bienes que más agradece el hombre se encuentran la vida, la salud, la amistad, la lealtad y las enseñanzas de sus antecesores.
La gratitud y el reconocimiento son los mejores regalos que puede recibir una persona en cualquier época y lugar del mundo.
Muy interesante cuando nos hace referencia, que debemos de evitar que surja la ingratitud, y todos aquellos obstáculos que evitan que se manifieste el agradecimiento, todo aquello que va en desmedro de él y al respecto nos aporta que consideremos:
Que la ingratitud es índice de soberbia y egoísmo, cuando no de mala fe.
El ingrato se caracteriza porque ignora ó pretende ignorar el bien que le hacen los demás.
Está tan acostumbrado a obtener siempre lo mejor para sí, que no le es nada fácil reconocer los méritos ajenos.
Los favores que recibe, lejos de inspirarle agradecimiento, le inspiran rencor.
La ingratitud puede provenir también de una especie de descuido,, de mediocridad espiritual.
En este caso, específico, aunque no hay mala fe, no deja de ser triste, porque produce desconsuelo en aquellos que se esmeran por hacernos el bien sin obtener nunca la más mínima voz de aliento, ni el más ínfimo signo de reconocimiento por parte nuestra.
Nos agrega además que tomemos en cuenta obstáculos como:
- La vanidad, que impide a muchos reconocer el aporte de los demás en sus propios logros.
- La costumbre de encontrarle defectos a todo, que lleva a desconocer, por detalles sin importancia, lo valioso de un esfuerzo ó los méritos de un trabajo bien hecho.
- La envidia y el resentimiento, que hacen tomar como ofensa las bondades recibidas de los otros.
- La falta de humildad y de grandeza, que hacen ver el agradecimiento como una muestra de debilidad.
Sobre el agradecimiento y saberlo manifestar nos aporta La guía de la Ley de la Atracción, que consideremos que el agradecimiento es un sentimiento. Podemos sentirnos agradecidos teniendo pensamientos positivos hacia lo que tenemos, lo que hacemos y lo que somos. Este sentimiento nos pone en una mejor posición para pedirle al universo todo aquello que queremos manifestar en nuestra vida.
No es simplemente decir gracias, sino tener esa sensación de felicidad por darle un valor a nuestra vida, por estar convencidos que lo que tenemos es algo que nos hace sentir bien pues al sentirnos de esa forma vemos como la gratitud se convierte en el camino para atraer mas de aquello que ya tenemos.
Muchas veces enfocamos nuestros pensamientos en aquello que No tenemos, en lo que nos hace falta y nos sentimos mal por eso, es ahí donde enviamos una señal al universo que nos atrae mas de aquello que nos hace sentir mal. ¿Cuantas veces nos despertamos pensando en las deudas, en los temores que tenemos, en nuestra incapacidad por conseguir mejores oportunidades? Nos centramos únicamente en esa pequeña cantidad de cosas negativas que tiene nuestra vida, pero no miramos más allá donde se encuentra todo lo positivo que tenemos: ¿Tienes hijos? ¿Tienes padres? ¿Tienes un lugar donde vivir? ¿Tienes empleo? La clave esta en maravillarse de lo cotidiano, en aquello que pasa desapercibido ante tus ojos, pero que tienes ahí al alcance de tus manos.
En definitiva se nos dice, hay que agradecer al despertar y si en la mañana sigues con ese sentimiento positivo, sigue agradeciendo, y en la noche... agradece un poco más. Agradece a Dios por el universo, por las flores, por el aire que respiras de forma inconsciente. Agradece por las cosas simples y agradece también tus grandes logros, agradece por tu capacidad incalculable de obtener aquello que deseas y siente esa felicidad que te invade por estar agradecido, siente esa comodidad, esa paz, esa libertad... todos aquellos sentimientos positivos que te genera el agradecimiento.
Seamos sobre todo humilde y reconocer, que hemos tenido la gran fortuna, la dicha , oportunidad de vivir y adentrarnos en este plano en donde podemos disfrutar todas las virtudes, maravillas que se nos proporciona , determinar la grandeza divina que se nos lega y que de estar siempre despiertos, atentos, nuestro crecimiento nos conducirá a dimensiones más maravillosas que la del presente.
*Docente universitario de postgrado de Faces, UC
Anotaciones de cátedra de desarrollo personal
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