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DESARROLLO PERSONAL DINAMICO

Tu no ves lo que eres, sino su sombra . R. Tagore

23 Septiembre 2011

NO DEJARSE ATRAPAR POR LA AVARICIA


Carlos Mora Vanegas

El hombre que no pone límites a su codicia, siempre se le hará poco, aunque se vea señor del mundo”, Platón

Resumen

Nuestro tránsito por esta dimensión física es muy corto y hasta rápido e ignoramos cuando  la tenemos que dejar, pero si debemos estar plenamente identificados con nuestra misión y aprovechamiento de la oportunidad que se nos ha dado a fin de optimizar su aprovechamiento, en función de nuestra evolución espiritual.

Por tanto, debemos estar despiertos, atentos a todas las pruebas que se nos presentaran a fin de fortalecernos, salir avante en todo aquello que trate de impedir  nuestro crecimiento.

Una de esas prueba, esta en no dejarnos atrapar por la codicia, avaricia, porque su alcance, repercusiones nos deterioran, nos hacen cometer  errores, faltas que atentan contra nuestro valores, virtudes y por ende con  nuestro crecimiento espiritual, evolución.

Palabras claves

Placeres, ambición, posesión, perfidia

Consideraciones básicas

Se dice que la avaricia es una inclinación o deseo desordenado de placeres o de posesiones.

Joseph  F. Delany  , nos aporta, que la avaricia (del latín "avarus", "codicioso", "ansiar") es el ansia o deseo desordenado y excesivo por la riqueza. Su especial malicia, ampliamente hablando, consiste en conseguir y mantener dinero, propiedades, y demás, con el solo propósito de vivir para eso. No se entiende que estas cosas sean valoradas sólo como instrumentos para la conducta de una vida racional y armoniosa, debido a la condición especial en la que cada uno es colocada. Se le llama pecado capital porque a través de la ganancia o tenencia se cometen muchos otros pecados. Se teme que a menudo se esconda como una virtud o se insinúe bajo el pretexto de ahorrar para el futuro. Cuando la avaricia se convierte en un incentivo para no justificar la conservación y retención de la riqueza, se le considera pecado grave. Sin embargo, cuando denota simplemente el deseo de riqueza o placer, comúnmente no es pecado grave.

Pedro Sergio Antonio Donoso  nos recuerda además, que la avaricia es uno de los pecados capitales, está prohibido por el noveno y décimo mandamiento. (CIC 2514, 2534)

Dice Santo Tomás: Cuando el amor desordenado de sí mismo se convierte en deseo de los ojos, la avaricia no puede ser retenida. El hombre quiere poseerlo todo para tener la impresión de que se pertenece a sí mismo de una manera absoluta. La avaricia es un pecado contra la caridad y la justicia. Es la raíz de muchas otras actitudes: perfidia, fraude, perjurio, endurecimiento del corazón.

El instinto de conservación, se manifiesta en esa perversión que no hace más que exagerar el instinto de economía y ahorro.

La avaricia sobrepasa la precaución y la prudencia; es un vicio espiritual, puesto que ha dado lugar a la precaución de la precaución, y ambiciona no carecer de nada. La avaricia es la enfermedad del ahorro. A veces, este pecado es considerado como una virtud en razón de la modestia de vida del avaro y de su lógica ante el porvenir.

Teólogos y científicos han observado la psicología del avaro y han comprendido la perversión moral y psicológica de tal hombre. El avaro se aparta de los demás, se encierra en sí mismo y se impone una austeridad que va incluso en contra de sus necesidades vitales. Como menos de lo necesario, pierde horas de sueño (para velar su fortuna), vive en la obsesión del robo o del incendio

Nos agrega la fuente señalada además, que la avaricia es un deseo enfermizo, de cualquier cosa, no solo de dinero, y es el acopio del egoísmo, y esta ausente total de la bondad y generosidad, y se niega a participar en las necesidades del prójimo.

En efecto el avaro es un ser negado, no le gusta compartir, es incomunicativo, no conoce la solidaridad, nada de lo que le ocurre a los demás le importa, y por tenerlo todo es capaz de asociarse a la soberbia, y porque no decirlo llegar hasta el robo con por esa excesiva pasión de atesorar todo lo que se imagina.

La avaricia no esta oculta, esta delante de nuestro ojos, lo que sucede es que parece que hablamos poco de ella o no la asociamos a las cosas rutinarias de la vida, pero nuestra sociedad esta en medio de ella. En efecto, la avaricia es la mejor aliada de la sociedad consumista, debemos tener el mejor automóvil, el mejor reloj, la mejor y última innecesaria novedad de la tecnología. Lo esencial no es que tengamos más o menos bienes materiales, sino la forma en que los usemos

En definitiva, no olvidemos  como lo comenta culturaclasica.com, que las codicias individuales son frecuentemente tildadas de ser dañinas para la sociedad puesto que sus motivos tienden a despreciar la felicidad de otros: si una persona está a punto de mejorar su riqueza, otra, en consecuencia, la pierde (asumiendo, por supuesto, que la economía de mercado es un juego de suma cero). Sin embargo, la codicia ha sido más aceptada (y la palabra ya es menos frecuente) en la cultura occidental, donde el deseo de acumular riquezas es una parte importante del capitalismo y del consumismo, lo cual no significa que sea algo que se considere bien visto: todo lo contrario. Cada vez hay más personas avaras, avarientas o avariciosas que actúan avariciosamente o avaramente para avariciar los bienes antes conseguidos.

A la avaricia se le considera pecado capital porque a través de la ganancia o tenencia se cometen muchos otros pecados. Se teme que a menudo se esconda como una virtud o se insinúe bajo el pretexto de ahorrar para el futuro. Cuando la avaricia se convierte en un incentivo para no justificar la conservación y retención de la riqueza, se le considera pecado grave; sin embargo, cuando denota simplemente el deseo de riqueza o placer, comúnmente no es pecado grave. Pero son innegables dos consecuencias directas: una de ellas, como diría el filósofo Fernando Sabater, es que “dar al dinero más importancia de la que tiene, convirtiéndolo en un fin en sí mismo es lo que distingue la avaricia del ahorro. Así, el avaro pierde de vista toda relación humana porque no reconoce que en cada intercambio reside algo muy profundo: la sociabilidad.” La otra, como diría Juvenal, es mucho más evidente, a la vez que dolorosa: “Es una gran locura el vivir pobre para morir rico”

*Fuentes debidamente señaladas

Anotaciones de la cátedra Desarrollo Personal, Faces, UC . Área de postgrado.

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Identificado con todos los tópicos relacionados con la autoayuda, crecimiento personal y espiritual. En la medida que se nos ha dado la oportunidad de estar en esta dimensión debemos saber aprovechar nuestra vida en pro de ser cada día mejoreses y proporcionar la auda ncesaria para todos aquellos que quieran aprovechar su tránsito aprovechando el tiempo que se nos ha dado de permanecer.

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