Carlos Mora Vanegas

La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado. Gabriel García Márquez

Debemos siempre estar atentos a lo que el aquí y el ahora nos ofrecen y evitar quedarnos anclados en el pasado, lo que fue ya se dio.  No obstante,  a muchos les cuesta desanclarse, liberarse del pasado y desperdician considerablemente su tiempo presente.

Nos comenta mailxmail.com, que el hoy siempre es una experiencia importante y uno puede adoptar ahora mismo la decisión de tirar por la borda todas las cosas desagradables que recuerde de su pasado y hacer de este instante el mejor posible. La sencilla verdad acerca de sus padres es que ellos hicieron lo mejor que pudieron y punto. Si su padre era un alcohólico y le abandonó cuando era niño, si su madre era sobreprotectora y preocupada, entonces es que no sabían hacer otra cosa en aquel momento.

Se hace referencia, que en varias de sus obras Shakespeare alude a la necedad de consumirse uno mismo con el pasado. En un punto advierte: "Lo que ya ha pasado y no sirve de ayuda, no debe servir de aflicción". En otro de sus versos nos recuerda que las cosas que no tienen remedio, tampoco deben importarnos ya; lo hecho, hecho está.

El arte de olvidar es esencial para el arte de vivir. Todos esos espantosos recuerdos que tan cuidadosamente ha ido almacenando en nuestro  cerebro, distan mucho de merecer que los conservemos. Como dueño y señor de lo que uno  alberga en su mente, no tenemos  por qué elegir el conservarlos. Si nos  trataron de forma realmente horrible, aprendamos  de ello, prometámonos  no tratar así a los demás y perdonemos  a tales personas. Si no puede perdonarlos, será porque elige seguir tomando una posición lastimera que solo va a proporcionar mayor tiranía. Pero si olvidamos  y perdonamos, nos beneficiaremos,  De lo contrario,  será la única persona que sufra con ello

Nos agrega psicologiaonlinecentral.com, que recordar el pasado, repasar momentos vividos, recordar gente y lugares que conocimos es una actividad mental natural que no constituye un problema en sí misma.
Hay personas que parecen ancladas en su pasado, aferradas a situaciones pretéritas, sin atreverse a enfrentar los nuevos desafíos. Muchas de ellas viven al pasado como un refugio, obteniendo la seguridad que no sienten para enfrentar el presente.
Otras sin embargo, retornan a un momento determinado de su pasado de un modo obsesivo, tratando de revivir una situación penosa en un intento de inútil de cambiar ese pasado. Personas por ejemplo, que siguen pensando" si no hubiera dicho esto, tal vez..." o "si hubiera hecho aquello..."; estas personas están muchas veces aquejadas de una profunda tristeza, se sumen en un estado de impotencia y depresión porque no pueden aceptar que lo pasado, pasado está y por mas que se intente y desee no hay vuelta atrás.
Es perjudicial atormentarse pensando en lo que se pudo haber hecho en aquellos momentos del pasado y no se hizo, seguir buscando posibles soluciones que se podían haber tomado...ese comportamiento lo único que consigue es maltratarnos, castigarnos psicológicamente, impidiéndonos vivir nuestro momento actual y generar nuevos proyectos y logros.
Centrarse en la vida actual, ser consciente del momento presente, y borrar frases repetitivas del tipo "si hubiera hecho..." hará que pueda darle al pasado el sitio que corresponde

psicologia.costasur.com al respecto del pasado opina, que es un hecho cierto, que en algún momento de nuestras vidas recordamos el pasado, momentos que  vivimos, cosas que aprendimos, gente que conocimos y habrá momentos  que  en ocasiones nos  encontremos con personas que realmente están ancladas en su  pasado . No obstante señala la fuente de información citada, que el problema no es mirar al pasado y recordarlo, el problema viene cuando se vive en el pasado de forma continuada. Esto puede denotar un temor  al presente, a los desafíos que nos proporciona la vida, a lo incierto, ya que si nos anclamos en el pasado vivimos un sentimiento de seguridad permanente por que conocemos lo que ocurrió y nos sentimos a salvo de todo, principalmente a salvo de la realidad que puede provocarnos un sentimiento de acosos  continuo.
 Se nos recuerda y  se comenta también, que  no siempre se vive en el pasado de forma cómoda sino que se puede hacer el retorno de forma obsesiva a un momento determinado de algo que deseamos no hubiera sido del modo que fue. Un ejemplo podría ser si en nuestra vida hemos estado enamorados profundamente de una persona y en una discusión se rompió esa relación, la persona volverá una y otra vez a ese punto de forma obsesiva queriendo cambiar la situación, por su cabeza rondarán cosas como "nunca debí decir aquello que hizo que lo perdiera". Este es el error más común ya que lo pasado, pasado está y por mucho que se deseé que no fuera así no hay vuelta atrás, no podemos basar nuestra vida actual en eso ya que los síntomas más habituales de este comportamiento son la melancolía,  estados depresivos,, tristeza , impotencia por no poder volver atrás, al pasado y lo que es peor  ni viven el presente ni se plantean el futuro.

Definitivamente, sugiere la fuente señalada, que, es absurdo torturarse con lo que se pudo haber hecho en aquellos momentos del pasado y no se hizo, darle vueltas a la cabeza buscando posibles soluciones que se podían haber tomado...ese comportamiento lo único que nos hace es maltratarnos, castigarnos psicológicamente, no dejarnos vivir nuestro momento actual y no solucionar absolutamente nada.
Para poder salir de esta rutina del pasado, se recomienda centrarse en nuestra  vida actual, en este momento, ser  consciente del momento en el que vivimos, deja de dar vueltas a los momentos pasados y borrar frases repetitivas que nos  lleven de regreso a él, como "si hubiera hecho"

Hay que identificarse plenamente con el aquí y el ahora, vivirlo intensamente, aprovechar el potencial de vida que se nos ha legado.

Docente Postgrado Faces, Universidad de Carabobo

carmorvane@gmail.com