LA SERENIDAD SU IMPORTANCIA Y ALCANCE
Carlos Mora Vanegas
La serenidad no es estar a salvo de la tormenta, sino encontrar la paz en medio de ella. Thomas de Kempis.
En la medida que nos hemos preocupado por conocernos, ir cultivando la confianza en uno mismo, dando paso a que se manifieste seguridad en nuestras acciones, comportamiento, en todo aquello en donde nos interrelacionamos , la serenidad se dará garantizando nuestro equilibrio y poder afrontar las pruebas que se nos presentan .
Se sabe, que literalmente serenidad, significa tranquilidad, silencio, estabilidad, solemnidad, familiaridad, tranquilidad, serenidad es el opuesto de ligereza, intranquilidad, duda o indecisión. Este valor nos enseña a conservar la calma en medio de nuestras ocupaciones y problemas, mostrándonos cordiales y amables con los demás
Desde luego, el tiempo presente manifiesta escenarios muchas veces complicados que atentan contra nuestra serenidad, y más ante hechos que se suscitan a veces por distintas causas propias de nuestro vivir, muchas veces producto de la inseguridad que cada vez se da, como en el caso venezolano, en donde la inestabilidad política, económica aunado además al comportamiento de un determinado e inadaptado sector de personas, que con sus actuaciones ha dado paso a secuestros, homicidios, robos, perturbaciones que hasta han llegado al extremo de percibir que no se vislumbra un control por parte de organizaciones ,como la de la policía, conllevando a que tales hechos se manifiesten constantemente e incidan significativamente en la serenidad de los venezolanos , en su comportamiento dando paso a que el temor, miedo aparezca , desde luego afectando la salud y muchas veces originándose problemas con serias repercusiones psicológicas.
Al respecto de la relevancia, alcance e importancia de cultivar la serenidad, el rol que ello representa, nos recuerda proyectosalonhogar.com, que este valor nos enseña a conservar la calma en medio de nuestras ocupaciones y problemas, mostrándonos cordiales y amables con los demás.
El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo apacible y sosegado aún en las circunstancias más adversas, esto es, sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.
Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida. A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.
Con el fin de conocer mejor la importancia de la serenidad, primero debemos hacer conciencia de algunas realidades que nos impiden lograr desarrollar este valor con eficacia:
- No podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.
- Toda dificultad ve más difícil y más grave que las anteriores (máxime si en el momento se agrega a otras que ya tenemos).
- Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.
- En estado de tensión, por nuestra mente pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.
La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados. Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema. Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:
- Evitar "encerrarse" en sí mismo: Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza (los padres, un buen amigo, algún director espiritual, un profesor, etc.) , porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.
- Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.
- Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. ¿Por qué volvernos chocantes y agresivos? Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea... ¡Aprovéchalos!
- Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.
Por último, con respecto a la importancia y alcance que se genera con la serenidad, nos aporta isabelsalama.com ,que consideremos, que la serenidad es una sensación de bienestar que nos permite focalizar las cosas que suceden a nuestro alrededor desde un costado más activo. Las personas serenas logran pensar antes de decidir y no se sienten demasiado asustadas, preocupadas o ansiosas por el porvenir. Tampoco se recuestan en la infelicidad del pasado, ni fantasean posibles catástrofes futuras. En realidad, quienes son más serenos pueden disfrutar de la vida y pensar que podrán, en algún momento, superar los problemas.
Esto no significa esperar que las cosas pasen o mejoren solas. Por el contrario, se trata de actuar de acuerdo a lo que cada uno crea mejor para sí mismo y para lo que debe afrontar.
Tener serenidad puede requerir un arduo trabajo personal, pero resulta fundamental para enfrentar las pérdidas y la adversidad. Y aunque no existe una fórmula para aprender aquellas respuestas serenas que le sirvan, es preciso tener en cuenta la importancia de vivir aquí, ahora y con lo que existe... y cambiar, si de usted depende.
Desde luego, considérese, que la serenidad no es indiferencia, complacencia ni ignorancia. Es una virtud saludable que nos abre la posibilidad de mejorar nuestra calidad de vida.
Conclusiones
En épocas difíciles es importante valorar lo que se hace con el tiempo propio. Las personas que se mantienen calmas acostumbran "tomarse su tiempo"; es decir, se adueñan del mismo y lo usan en forma provechosa para su cuerpo, su mente. Esta actitud facilita el pensamiento, una herramienta mucho más saludable que la ira. Con el pensamiento y la voluntad acude el discernimiento.
No descuide en cultivar su serenidad, ello le puede garantizar estabilidad en sus emociones, salud y sobre todo, esa paz , armonía, tranquilidad necesaria para disfrutar intensamente la oportunidad de vida que se nos da y aprovecharla intensamente.

