VIVIR NUESTRA PROPIA VIDA
Carlos Mora V-
El hombre está alienado de sí mismo y se inclina ante las obras de sus propias manos. Lo que el hombre moldea luego venera. Héctor Valle
Al integrarnos en esta dimensión física, en este planeta Tierra con la forma que se nos lego a través de nuestro vehículo físico, debemos aceptar tal como somos y saber aprovechar la oportunidad de vida que se nos ha dado dentro del tiempo que se nos concede estar y que desafortunadamente no manejamos, pero que si debemos utilizarlo al máximo.
Debemos vivir nuestra propia vida, sin dejarnos influenciar por lo demás, por lo que otros quieren que realicemos. Todo lo contrario, debemos permanecer auténticos, descubrir e identificarnos con nuestra misión, compenetrarnos en ella, estar atento y dar paso a todas aquellas acciones que permitan cumplir con la razón del por que estamos.
No debe sorprendernos que se comente que nadie esta aquí parea cumplir con las expectativas de otra persona, tenemos que vivir y disfrutar nuestra propia vida, crecer lo más liberado de dependencias, influencias, creencias, tabúes, todo lo contrario utilizar adecuadamente nuestro potencial divino, creatividad, toda esa energía que nos permite actuar y dar paso que siempre aflore y este nuestra autenticidad.
Desde luego, al insertarnos en el entorno en donde nos desenvolvemos, actuamos, convivimos debemos estar siempre atento, especialmente en la manera como lo hacemos, como nos interrelacionamos, como conservamos nuestra libertad, todo aquello que garantice vivir nuestra propia vida.
Cada uno es responsable de sus actos, cada uno actúa de acuerdo a como ha interpretado el alcance de la libertad, por tanto todo lo que manifestamos debe ser acuerdo a lo que nos ayude a crecer, evitar las contaminaciones, todo aquello que atente contra nuestra autenticidad.
Hay que preocuparse por aceptar nuestro ser más intimo que hemos traído desde el más allá y así asegurar una autenticidad de uno mismo para vivir nuestra propia vida. En cuanto lo aceptamos sin condiciones, se dará de repente una alegría.
Al pasar por esta dimensión, deben quedarnos los logros, el aprendizaje, experiencias que alcanzamos al identificarnos con vivir nuestra propia vida, descubrir e identificarnos que somos capaces de llevar la vida que queremos, y que el único problema que hay es que tenemos que aprender cómo hacerlo.
Tomar en cuenta por ejemplo, lo que nos indica Elena González, que no hay que engañarse, no hay que dejarse llevar. Hay que luchar para demostrarnos a nosotros mismos que podemos con la vida, que no somos simples marionetas que nos dejamos arrastrar por las situaciones, sino que aunque todos sabemos que hay algunas circunstancias que nos conducen hacia un lado u otro, también tenemos algo que ver, y que nuestras acciones, sin ninguna duda, tienen consecuencias, a veces positivas y otras negativas.
Por último, consideremos lo que señala Héctor Valle, que debemos desarrollar nuestra conciencia individual. La frontera para enfrentarnos a la sombra se halla en el interior del individuo.
Somos de la creencia que debemos dar un paso adelante, firme y resueltamente, en pro de los valores más caros al humanismo.; vivir nuestra propia vida, pero vivirla con sentido, con propiedad, es decir, de cara a la gente, junto con la gente, sin gestos altisonantes sino en el ánimo y en el hacer de un hoy más humano y compartible
Mercé Ríos, nos aporta al respecto, que consideremos, que La vida consiste en vivir por cuenta propia", escribe Thomas Merton en su magnífico "Aprendiendo a vivir". Pero, ¿Cuál es sentido de estas palabras? Vivir por cuenta propia significa conocer quién se es realmente, significa saberse definir de forma real, objetiva y auténtica. Se trata de no autoengañarnos con una definición arbitraria sobre nosotros mismos, una visión sin duda prefabricada por el mundo en que vivimos. Porque para vivir en libertad es necesario aprender a vivir. Aprender a vivir nuestra propia vida en relación con nuestra esencia, con nuestra raíz. A veces podemos preguntarnos: ¿Se trata de algo sencillo? ¿No será un anhelo imposible? ¿Podríamos tener el atrevimiento a empezar esta tarea? El problema, si es que existe, es que quizá nadie nos ha dicho, ni mucho menos convencido que podemos intentarlo. Nadie, ni tan siquiera nosotros mismos, nos hemos susurrado tal posibilidad

