CULTIVAR LA CONFIANZA
Carlos Mora V.
La confianza ha de darnos la paz. No basta la buena fe, es preciso mostrarla, porque los hombres siempre ven y pocas veces piensan. Simón Bolívar
Mientras tenemos la oportunidad de vida, nos interrelacionamos de acuerdo al rol que estamos desempeñando, es importante estar atento en todo lo que la confianza genera, lo que comprende, su alcance las repercusiones que de ella surgen.
La confianza abarca muchos aspectos que son importante en nuestro crecimiento, en nuestra armonía,, como la credibilidad, honestidad, fidelidad, seguridad , valor, respeto, por citar algunos.
Es muy importante cultivar la confianza, sorprendernos en la manera como nos comportamos y participamos con aquellas personas con las que compartimos,. Debemos estar bien claros que si demandamos confianza a otros, nosotros mismos debemos demostrar con nuestras acciones que sabemos lo que ella representa y dar la seguridad a la persona en la que la depositamos, que somos garantes de confianza con nuestro proceder.
Al respecto revista.consumer.es nos aporta, que la confianza es el convencimiento que alcanzamos sobre nuestras propias capacidades y cualidades. Se asienta en nosotros a medida que constatamos nuestra aptitud en las tareas que realizamos y al tiempo que logramos la habilidad para mantener relaciones de calidad con los demás. Es, por tanto, un sentimiento que se genera en nuestro interior y de cuyo desarrollo somos responsables.
Se nos agrega, que para poder sentir que los otros creen en nosotros hemos de ser nosotros los primeros en sabernos válidos. Es imposible creer que los demás confían en nosotros si nosotros mismos no lo hacemos, pues la confianza nunca viene dada de fuera. Si no hay equilibrio interno pensaremos que el apoyo, el aplauso o la admiración se nos ofrecen para animarnos, por guardar las formas o, en la mayoría de las ocasiones, porque no nos conocen realmente y se quedan en la imagen que les estamos proyectando, es decir, creemos que les estamos engañando. Esto deviene porque hacemos las tareas con la vista puesta en los demás, esperando su aprobación y beneplácito, sin un convencimiento interior.
Se nos señala además, que quien no goza de confianza en sí mismo, posterga las decisiones, da largas a los asuntos pendientes, va dejando cosas sin hacer por el camino y mantiene una actitud de parálisis. Con todo esto, no consigue sino certificar que ciertamente es una persona en quien no se puede confiar.
Se hace énfasis también, que se tome en cuenta, que una alerta para saber que nuestra confianza está vulnerada es analizar las dudas, permanentes compañeras de viaje de quien no cree en si mismo. Aparecen dudas sobre cómo hacer, qué hacer; sobre los demás y sobre su honestidad, pues el listón de medir que se aplica a los demás, es el mismo que se tiene para uno mismo. Y si se desconfía de uno, se es escéptico con el otro, lo que conduce a una visión negativa de todo y de todos. Se es una persona tensa y con tendencia a controlar las relaciones sociales, que además desconfía de la amabilidad gratuita de su interlocutor. La falta de confianza provoca que se asuman imprudentemente o no se asuman los riesgos y dificultades del acontecer cotidiano, con lo que se va dejando de aprender, de experimentar y en definitiva, de vivir el día a día.
A esta altura de nuestra vida, en donde nos habremos interrelacionados con personas, algunas de ellas especiales, a las cuales hemos seleccionado, le habremos dado paso a que la confianza se manifieste, tenemos vivencia , resultados de como la hemos manejado, como nuestro proceder ha fortalecido nuestra confianza y ha dado más consistencia a nuestra relación con las personas a quien se la hemos depositado y quién a su vez nos ha dado repuesta de cuál ha sido su comportamiento.
Probablemente, habremos pasado por decepciones, frustraciones, dado oportunidad a que la desconfianza aflore, a determinar el por qué la confianza que esperábamos surgiera no se dió, en donde fallamos o falló la otra persona, concretamente, nos adentramos más en su alcance, y nos ha enseñado a estar más atento a la hora de darle oportunidad a que se manifieste.
Por último,no olvidar lo que comenta revista.consumer.es que si bien la confianza nace en nuestro interior, su crecimiento y desarrollo está muy ligado a las relaciones que mantenemos y a las respuestas que obtenemos en ellas. Por ello, es también nuestra responsabilidad seleccionar, cuidar y mimar las personas con las que nos rodeamos y algo muy importante, apartarnos de las que minan nuestra confianza y, por ende, nuestra autoestima. Simplemente no lo descuide.

