LA CONSTANTE BUSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA
Carlos Mora Vanegas
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante Oscar Wilde
Es normal que mientras transitamos por esta dimensión se nos manifieste la inquietud sobre ¿cuál es el sentido de nuestra vida? ¿Por qué surgimos acá? ¿Cuál es su fin? ¿ Por qué estamos? , y muchas otras preguntas que se originan en la medida que vamos creciendo, pasando por pruebas, experimentando.
Desafortunadamente, no a todos les interesa la búsqueda del sentido de la vida y se concretan en vivirla mientras se le concede la oportunidad, otros, por el contrario, viven perennemente haciéndose esas preguntas y tratando de encontrar repuestas que le respondan a las inquietudes demandadas.
homearguments.blogspot.com nos aporta un comentario interesante al respecto y nos dice, que el hombre contemporáneo teme por encima de todo quedarse a solas consigo mismo. "Por eso -dice un autor moderno- cuando sale de la fábrica o de la Facultad o del despacho no busca sino algo que «hacer»: se hunde en la algarabía de un bar superpoblado, o de una discoteca, y un poco más tarde, al llegar a casa, se deja arrullar por el televisor... para acabar yéndose a dormir entre las ondas de la cadena radiofónica favorita. Incluso en el coche tiene miedo de quedarse demasiado solo y se apresura a encender la radio o echa mano del móvil. Y cuanto más vehemente el vacío, mayor la cantidad de ocupaciones en las que se refugia para no tener tiempo de pensar."
Freud opinaba que en el momento en que alguien se preguntaba por el sentido y el valor de la vida es que estaba enfermo; Frankl piensa más bien -y lo mismo piensan otros muchos, aunque no sean psiquiatras- que, al plantearse esa pregunta, el hombre sólo demuestra una cosa: que es hombre auténtico, pues ningún animal se ha planteado jamás la pregunta sobre el sentido de su existencia. Es propio del hombre -dice Frankl- no sólo preguntarse por el sentido de la vida, sino también poner en duda que tal sentido exista. Nada por tanto que ver con estar enfermos por plantearse las preguntas fundamentales de la vida; más bien ocurre lo contrario, según dicen los psiquiatras: el vacío existencial puede generar diversas enfermedades mentales de gravedad e incluso no pocas veces al suicidio. No en vano, en el lenguaje ordinario, se suele hablar con razón de "un aburrimiento mortal".
Este problema se aprecia más en nuestros días, al disponer de más tiempo libre: pero -sigue diciendo Frankl- hay tiempo libre no sólo respecto de algo, sino también para algo; y el hombre existencialmente frustrado no sabe cómo o con qué llenar este tiempo. A veces, se crea una contraposición: por un lado está el tiempo dedicado al trabajo y a las obligaciones; por otro, los tiempos libres. Lo primero se soporta, y se vive como una esclavitud. En cambio, los tiempos de ocio son considerados como la verdadera vida, donde se espera la realización personal.
De manera que intentamos llenar nuestros vacíos existenciales con "cosas", con "actividades", que aunque producen algo de satisfacción, no resuelven el vacío: podemos intentar llenar nuestras vidas con placer, o podemos llenar nuestras vidas con más trabajo, o con la velocidad excesiva, o conduciendo con los ojos cerrados -como el protagonista aburrido de una reciente novela americana-, o con el "puenting" o con otros planes diversos que segreguen abundante adrenalina, etc.
Lo cierto que mientras permanecemos con vida, tenemos que saber aprovechar cada minuto de vida que se nos da, realizar acciones que nos despierten, nos ayuden en nuestro crecimiento, a determinar las causa del porqué estamos, determinar nuestra razón de ser y estar.
Evita ser prisionero del aburrimiento, como se nos. Dice, es un síntoma del vacío existencial, hasta el extremos que se señala que se ha convertido en la enfermedad colectiva de la cultura occidental, porque no tiene respuestas sobre el sentido de la libertad. Nunca ha existido, para tanta gente, un espacio tan amplio para el ejercicio de su libertad en el empleo concreto de su tiempo. Pero esto reclama criterios sobre el sentido de la libertad y la sociedad contemporánea no puede darlos porque no quiere tener una respuesta sobre el sentido de la vida humana. En cierto modo, piensa que, si una persona admite una respuesta a esa pregunta, se limitaría su libertad; pero la realidad es que lo que ocurre es que al eludir esa cuestión vital se entra en un círculo vicioso que conduce, como se determina al vacío existencial y al ser para la nada...
En definitiva, consideremos lo que nos expone el Centro Holístico Helios, que hay que encontrarle sentido a la vida puesto es de vital importancia, de otra manera podríamos ser presa fácil de los falsos sentidos. De no ocuparnos en encontrar el sentido de nuestra propia vida, podríamos sentir un vacío en nuestro interior.
En ese caso existiríamos, pero no sabríamos por qué, o para qué. Y esto es algo que nos toca resolver por nuestros propios medios, pues nadie puede decirnos cual es el propósito de nuestra existencia humana, mucho menos como realizar el máximo de nuestro potencial. Para eso tenemos primero que conocernos.
Tengamos en cuenta, que un vacío siempre es llenado, el Universo no permite carencias, y muy profundamente nosotros tampoco creemos en ellas. En ausencia de un verdadero sentido y propósito en la vida, encontraremos alguna otra cosa con que llenar ese supuesto "vacío", y al hacerlo le estaremos dando la espalda (aunque solo momentáneamente) a nuestro impulso interior, que nos motiva a buscar dentro de nosotros mismos las respuestas.
Por el contrario, elegimos algún falso sentido y lo expandimos hasta creer que llenamos nuestra vida. De esta manera elegimos creer que no necesitamos ocuparnos de encontrarle sentido a nuestra existencia. Eso nos hace sentir más cómodos, al menos por un tiempo se nos dice, se trata de encontrar las respuestas particulares a las preguntas ¿De qué se trata la vida?, y ¿Qué vine a hacer aquí?. Se trata de respuestas particulares porque necesitamos respuestas que nos sirvan a nosotros.
Es decir, a cada ser humano le toca encontrar sus propias respuestas, a cada cual le toca descubrir su propia verdad. Lo que es útil para uno puede no tener sentido para otro, y lo que es significativo para este último puede carecer de valor para el primero.
Tal vez al plantearnos estas preguntas por primera vez podrían parecernos como algo fuera de nuestro alcance, y reservado exclusivamente para los grandes filósofos. Pero, los más grandes filósofos comprendieron que esta es una tarea individual, lo cual se encuentra demostrado en la ancestral frase "Conócete a ti mismo"; con la cual lejos de pretender tener las respuestas para toda la humanidad, incentivaban a cada individuo a encontrar su verdad.

