LA VERGUENZA HECHO CIERTO
Carlos Mora Vanegas
Existe gran número de personas que no tienen durante su vida más que una idea, y por lo mismo no se contradicen nunca. No pertenezco a esa clase; yo aprendo de la vida, aprendo mientras vivo, y, por lo tanto, aprendo hoy todavía. Es posible que lo que hoy es mi opinión, de aquí a un año no lo sea, o lo considere erróneo, y me diga: ¿Cómo he podido tener esa opinión antes? BISMARCK
Alguna vez en cualquier momento de nuestra vida habremos experimentado la vergüenza, habremos determinado su alcance y evaluado el por qué ella se manifiesta, cómo actúa y también como la debemos de controlar de tal manera que no genere repercusiones negativas tanto a las personas que están involucradas, pero especialmente en uno.
Ella involucra una serie de palabras sumamente interesantes por lo que abarcan y son motivo de análisis particular, dado a su relevancia, tales como : pudor, culpa, recato, moral, valores, ética, respeto. Entre otras.
Se ha escrito que es un hecho que la vergüenza se da en los seres humanos. Esta realidad la podemos calificar de positiva o de negativa según las perspectivas. Es positiva cuando se trata de una defensa de la propia intimidad ante la mirada indiscreta, o ante el injusto agresor. También lo es como una defensa del descontrol interior. Es negativa en cuanto conduce a la timidez, miedos o dificultades de manifestarse a quién tiene derecho a conocer el alma o el cuerpo. En ambos casos no parece posible, ni fácil, que se dé la desnudez original de alma y cuerpo.
La Asociación Española de Personalismo, nos recuerda, que Juan Pablo II en sus catequesis sobre el capítulo 2 del Génesis en que se narra la creación del hombre y la mujer con más detalle antropológico destaca que antes del pecado original estaban desnudos y no se avergonzaban, mientras que después del pecado se avergüenzan ante Dios y entre sí, quizá no sólo su diferente condición sexual.
¿Qué es la vergüenza y cómo explicar su esencia en el estado de inocencia originaria, en la profundidad misma del misterio de la creación del hombre como varón y mujer? De los análisis contemporáneos de la vergüenza, y en particular del pudor sexual, se deduce la complejidad de esta experiencia fundamental, en la cual el hombre se expresa como persona según la estructura que le es propia. En la experiencia del pudor, el ser humano experimenta el temor con relación al «segundo yo» (así, p. e., la mujer frente al hombre), y esto es sustancialmente temor por el propio «yo». Con el pudor, el ser humano manifiesta, casi «instintivamente», la necesidad de la afirmación y de la aceptación de este «yo» de acuerdo a su justo valor. La experimenta, a la vez, tanto dentro de sí mismo como hacia fuera, respecto del «otro». Se puede, por tanto, decir que el pudor es una experiencia compleja, en el sentido que, como alejando a un ser humano de otro (la mujer del hombre), busca a la vez su acercamiento personal, creándole una base y un nivel adecuado. Las palabras de Gen. 2, 25 «no sentían vergüenza», no expresan carencia, si no, al contrario, que sirven para indicar una particular plenitud de conciencia y de experiencia, sobre todo la plenitud de comprensión del significado del cuerpo, ligada al hecho de que «estaban desnudos». Que el texto citado deba ser comprendido de este modo lo testifica la continuación de la narración yahvista, en la cual la aparición de la vergüenza y, en particular, del pudor sexual está ligada a la perdida de la plenitud originaria. Por tanto, presuponiendo la experiencia del pudor como experiencia «de confín», debemos preguntarnos a que plenitud de conciencia y de experiencia, y particularmente a que plenitud de comprensión del significado del cuerpo corresponde el significado de la desnudez originaria, de la que habla Gen. 2, 25"
Se nos recuerda, que la pérdida del sentido del pudor en algunos ambientes tiene un doble significado. Por una parte una pérdida previa del sentido de persona, con una justificación del desorden moral. Por otra parte una reacción en que el pudor tampoco es una expresión de la mejor interioridad personal, si no una fuente de engaños para parecer lo que no se es. El punto de sinceridad y defensa de uno mismo y del injusto agresor nos parece más adecuado de esta necesidad para el mundo humano de la vergüenza y el pudor. Teniendo en cuenta también lo que tenga de provocación sexual la falta de pudor. Los efectos contrarios de hastío ante la abundancia de falta de vergüenza corporal y anímica son patentes en todos los ambientes.
esmas.com/ opina, que la vergüenza es una extrema incomodidad que sentimos por no haber actuado según las expectativas de otra persona, por fallarle. En la cultura japonesa la vergüenza es utilizada para corregir las actitudes reprobables
En la vergüenza, el juicio negativo sobre nosotros mismos nos produce tensión, angustia y tormentos, igual que la culpa. Pero la vergüenza es distinta a la culpa, porque cuando estamos avergonzados reconocemos en nosotros una falta de habilidad que no podemos modificar, por ejemplo, la timidez. En cambio la culpa es un autocastigo por no haber estado lo suficientemente alertas y no habernos esforzado por tener el control.
Se nos recuerda además, que si hay la voluntad honesta de querer remediar un error cometido con otra persona, transformar la situación y liberar el temor que no nos deja en paz, buscar juntos la solución, la comunicación es la mejor aliada en todo lo que tenga que ver con las relaciones humanas.
Hay que intentar deshacerte de todo tipo de vergüenzas, pues no nos ayudarán en nada. Sin embargo se debe estar consciente de que terminar con estos sentimientos no es un proceso inmediato, sobre todo si deseamos s que ese cambio sea profundo y definitivo.
Importante por tanto, es estar atento en nuestra conducta, comportamiento, en la manera como manejamos nuestras emociones, sentimientos, en todo aquello que le pueda dar vida a la vergüenza, sino queremos pasar malos ratos o estar siempre atormentados por el remordimiento.

